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Un pilar fundamental en la vida de nuestra Hermandad es la vocalía de caridad, como signo visible del amor de Dios a los hombres y de la presencia evangélica de su Iglesia. Las actividades de caridad en la misma y la promoción social de los hombres son ampliamente recogidas en nuestro proyecto. El evangelio llama a los hombres a un cambio radical de vida. Anuncia la cercanía del Reino de Dios; llama al seguimiento de Jesús, a participar en su misma vida. Pero todo esto implica una profunda conversión. En ella está comprometida toda la persona. La conversión que exige el evangelio abarca todas las dimensiones; también la vida social y la actividad económica. La fe se manifiesta en la vida y en la praxis social. Sin obras, la fe está muerta. Está viva cuando ilumina e incide en toda el ser cristiano, en su múltiple actividad social, económica, política. La Iglesia tiene la misión y la obligación de orientar la fe de los creyentes. No puede vivir aislada de la realidad social. Si la fe incide en todas las dimensiones de la vida humana, el servicio a la fe exige una enseñanza por parte de la Iglesia que llegue a todos los ámbitos de la persona y de la sociedad. Es decir, el mismo servicio a la fe exige la enseñanza social de la Iglesia. El contenido doctrinal de los documentos de Doctrina Social de la Iglesia, tienen su fundamento en la fe y en la razón humana, gira también en torno a algunos principios doctrinales fundamentales. Estos grandes centros de referencia son: la dignidad de la persona, el valor cristiano del amor, el compromiso por la justicia y la promoción del bien común. Constituyen las grandes constantes de la doctrina social. A ellas se refiere y de ellas parte toda la enseñanza social de la Iglesia.
· LA DIGNIDAD DE LA PERSONA La verdad del hombre se fundamenta en haber sido creado a imagen y semejanza de Dios; su dignidad es la dignidad de los hijos de Dios. El eje central de la doctrina social esta aquí: en redescubrir y hacer redescubrir la dignidad inviolable de cada persona humana; es más, es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, están llamados a prestar a la familia humana. Este reconocimiento de la dignidad de todo ser humano exige el respeto, la defensa y promoción de los derechos de la persona humana; constituye la garantía para que los derechos del hombre lleguen a ser en todo el mundo, principio fundamental del esfuerzo por el bien del hombre.
· EL MANDAMIENTOS DEL AMOR La Iglesia reconoce en el mandamiento de amor a Dios y al prójimo, la aportación fundamental de Jesús a la moral. Es el mandamiento primero y principal; recapitula toda la ley. Por ello, los grandes documentos pontificios han querido iluminar la moral social desde el precepto de la caridad. El mandamiento del amor conduce al pleno reconocimiento de la dignidad humana, orienta a la animación del orden temporal, a la solidaridad y opción por los pobres. Si la caridad es el distintivo esencial del cristiano, la cuestión primera en su vida cristiana será cómo debe amar. La Iglesia, al reconocer que en el evangelio todas las normas morales convergen en la caridad, quiere orientar también la moral social a partir de esta primacía. El reto más importante está en llegar a expresar el mensaje evangélico del amor en la vida y lenguaje de la sociedad actual.
· EL COMPROMISO POR LA JUSTICIA La responsabilidad social y el cumplimiento de la justicia constituyen deberes irrenunciables que el cristiano tiene en este mundo.
· PROMOVER EL BIEN COMÚN La caridad se expresa en la justicia y ésta debe manifestarse en la promoción del bien común. El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección. Ante todo, el desarrollo humano hay que comprenderlo a la luz de la vocación del hombre. Dios crea al hombre a imagen suya. Esta naturaleza especifica de la persona humana, este ser semejante a EL, hijos suyos, es el parámetro que mide el significado del desarrollo. Si la grandeza de la naturaleza humana estriba en que es imagen y semejanza de Dios, el sentido del desarrollo implicara el crecimiento hacia la plenitud de esta realidad. Por otra parte existe también el deber de solidaridad y de justicia social de ayudar a los otros en su desarrollo. Y esta obligación de empeñarse en el desarrollo de todos los hombres y pueblos no es un deber solamente individual. Es un imperativo para todos y para cada uno de los hombres y mujeres, para las sociedades y naciones. El Concilio Vaticano II proponía firmemente esta obligación: “Los pueblos ya desarrollados tienen la obligación gravísima de ayudar a los países en vías de desarrollo”. La misma naturaleza del desarrollo implica un conjunto de instancias éticas que el magisterio social de la Iglesia ha expuesto en sus documentos. Las concentramos en las siguientes: compromiso de solidaridad, amor y opción preferencial por los pobres, destino universal de los bienes. También la solidaridad Norte-Sur como respuesta a la situación de sufrimiento provocada por una injusta distribución de la riqueza que soporta la mayoría de la población mundial, es uno de los objetivos de nuestro Proyecto, impulsado por la Iglesia y la sensibilidad misionera salesiana.
Destinatarios: - Todos los hermanos son destinatarios de la formación y sensibilidad en el campo de la marginación y la acción caritativa. - Distinguimos grados de implicación, según las posibilidades de los hermanos: Aportación de su persona y su tiempo Aportación económica y de recursos Con la oración y la atención constante
Objetivos: -Sensibilizar a los hermanos en uno de los pilares fundamentales en la vida de toda Hermandad como es la Caridad, creciendo en corresponsabilidad y participación en todas las acciones que se realicen desde la vocalía de caridad. -Garantizar la Formación del vocal y miembros colaboradores de la vocalía en el análisis, la acción y evaluación de situaciones de marginación. -Hacer partícipe a la Hermandad en proyectos de caridad dentro del barrio y la diócesis -Colaborar en los proyectos de Caridad que ya realiza la Familia Salesiana, (Fundación Proyecto Don Bosco, pisos de acogida, ONGD Solidaridad Don Bosco, Operación Kilo, Verbena pro-Togo, Manos Unidas…) -Trabajar coordinadamente con las vocalías de Formación y Juventud, para sensibilizar de este pilar a todos los hermanos.
Líneas de acción: -Sensibilizar a los hermanos es uno de los pilares fundamentales en la vida de toda Hermandad como es la Caridad, creciendo en corresponsabilidad y participación en todas las acciones que se realicen desde la vocalía. · Informándolos mediante el boletín, e-mail o correo tradicional. · Realizando una invitación activa a los hermanos en los momentos de encuentro. · Abriendo una “bolsa” de voluntariado para encauzar esta sensibilidad.
-Garantizar la Formación del vocal y miembros colaboradores de la vocalía en el análisis, la acción y evaluación de situaciones de marginación. · Participando en la Escuela de Formación del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz. · Cuidando la autoformación en temas de marginación: lecturas, participación en Encuentros, Jornadas. · Reunión periódica de miembros de la vocalía para el análisis, ejecución y evaluación de las actividades propuestas (Educación para el Desarrollo).
-Hacer partícipe a la Hermandad en proyectos de caridad dentro del barrio y la diócesis · Conocer las necesidades del barrio y de la ciudad (atención y servicio a inmigrantes en la Fundación Cardjin, Tartessos, asociaciones de vecinos, comedores sociales…) · Encauzar a los hermanos con esta sensibilidad a los proyectos que lo demanden, a través de la “bolsa del voluntariado”. · Acompañar a los hermanos que colaboren en estos proyectos. · Colaborar en las campañas de nuestra Iglesia Local, Diocesana y Universal (DOMUND, Manos Unidas…)superando el 10% que nuestros Estatutos recogen.
-Colaborar en los proyectos de Caridad que ya realiza la Familia Salesiana, (Fundación Proyecto Don Bosco, pisos de acogida, ONGD Solidaridad Don Bosco, Operación Kilo, Verbena pro- Togo, Manos Unidas, Beca “Hermandades Salesianas” pro vocaciones…) · Encauzar a los hermanos con esta sensibilidad a los proyectos que lo demanden, a través de la “bolsa del voluntariado” en la Fundación Proyecto Don Bosco (atención a jóvenes en situación de exclusión social) y en los pisos de acogida a menores Kairós (acompañamiento, clases particulares, tiempo libre…) · Asumir un proyecto (educativo, juvenil, sanitario, eclesial) promovidos desde la ONGD Solidaridad Don Bosco, superando el 0’7% destinado a los países del Sur que nuestros Estatutos recogen. · Colaborar activamente en el proyecto que tiene la Casa Salesiana con las misiones de Togo (Verbena de María Auxiliadora) superando el 0’7% destinado a los países del Sur que nuestros Estatutos recogen. · Hacer corresponsables a los hermanos en la ejecución y evaluación de las campañas solidarias que realiza la Familia Salesiana de la casa (Operación kilo, DOMUND, Manos Unidas, Beca pro vocaciones…)
-Trabajar coordinadamente con las vocalías de Formación y Juventud, para sensibilizar de este pilar a todos los hermanos. · Proponiendo temas de formación en el Itinerario para los Hermanos. · Proponiendo temas de formación para la Junta de Gobierno. · Acercando la realidad de marginación y la acción caritativa al Grupo Joven de la Hermandad, tanto en formación, como en la organización, ejecución y análisis de actividades.
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